martes, 31 de enero de 2012

SIN CONTROL, GIGANTES PESQUEROS DIEZMAN EL PACÍFICO SUR

El stock de jurel ha disminuido un 90% en sólo 20 años en aguas meridionales donde antes abundaba el pescado: de unas 30 millones de toneladas a menos de 3 millones. Ello presagia una catástrofe mayor de alcance global. Los barcos más potentes del mundo compiten por capturar lo poco que aún queda en esos mares. Delegados de al menos 20 países se reunirán en Santiago el próximo 30 de enero para intentar avanzar en el difícil objetivo de frenar el saqueo de los recursos del Pacífico Sur. Esta investigación, realizada en ocho países por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en colaboración con CIPER e IDL-Reporteros, revela por qué la crisis del jurel presagia el alarmante deterioro de las especies marinas en todos los océanos.

Por Mar Cabra y Mort Rosenblum, Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación en colaboración con IDL- Reporteros y CIPER*

lunes, 30 de enero de 2012

LOS NUEVE DUEÑOS DEL MAR CHILENO

Con la repartición del mar chileno en 2001, partió un proceso que terminó por concentrar la explotación de los recursos marinos en unos pocos gigantes pesqueros. Nueve grupos económicos son dueños del 90% de la pesca industrial de jurel, sardina y anchoveta. Un negocio que les reporta más de US$1.200 millones al año. Si se mantiene el acuerdo que en septiembre alcanzó con ellos el gobierno, así seguirá por los próximos 20 años. Aunque quizás no quede tiempo: la mala administración y sobreexplotación de las aguas chilenas por parte de las pesqueras tienen al jurel y otros peces a punto de desaparecer.

lunes, 16 de enero de 2012

CONFESIONES INÉDITAS VINCULAN A LA CMPC CON LA MASACRE DE 19 TRABAJADORES EN LAJA

Fue una cacería. En septiembre de 1973 los carabineros de la Tenencia de Laja apresaron a 14 trabajadores de la Papelera y Ferrocarriles, a dos estudiantes secundarios y dos profesores, a los que llevaron al Fundo San Juan donde los ejecutaron y enterraron clandestinamente. Todos los policías habían bebido copiosamente pisco que les envió la CMPC, la que también aportó vehículos para la caravana de la muerte encabezada por el agricultor Peter Wilkens. A pesar de la desesperada búsqueda de sus familiares, el pacto de silencio sobre lo que ocurrió aquella noche se mantuvo hasta agosto del año pasado.