domingo, 15 de mayo de 2005

UN NAZI SUDACA EN LA CIMA DE NADA

Su arma es su intelecto. El reducido bigote no está y la cruz svástica se mantiene oculta, pero presente. Ha sido reemplazada por una suerte de hermana sudaca: el sol mapuche. No hay aún hordas belicosas marchando al ritmo marcado del tambor -y quizás nunca las haya-, sino que sólo unos pocos pies andando mientras un hombre golpea un cultrún. Alexis López es ese hombre.