viernes, 17 de enero de 2014

LAS FUGAS DE RN


El resultado en las elecciones parlamentarias de noviembre de 2013 le iba a significar a Renovación Nacional (RN) una representación en el Congreso de 19 diputados y ocho senadores para el período 2014-2018. La cifra no estaba nada mal: le permitía mantenerse como uno de los tres partidos políticos con mayor número de legisladores electos. En la Cámara Baja, sólo la UDI y la Democracia Cristiana (DC) lo superaban, con 29 y 21 parlamentarios, respectivamente. Y en el Senado, aparecía junto a la UDI como el partido con mayor representación. Pasaron apenas dos meses y, antes incluso de que los candidatos electos asuman sus nuevos cargos, ese escenario ya se desplomó por completo.


Desde que la derecha perdió las elecciones de 2013, comenzó una disputa interna que ha sumido a la Alianza en una profunda crisis. Y es allí donde RN se ha llevado la peor parte. Ya son dos los senadores y tres los diputados que renunciaron al partido que dirige Carlos Larraín, y la lista probablemente siga en aumento. Los golpes han sido duros para el partido, y especialmente para la directiva que lidera Larraín, pero quizás el más fuerte –hasta ahora– sea el que ayer jueves 16 de enero dio la senadora Lily Pérez:

Renovación Nacional ya no es el partido al que yo pertenezco (…) La intolerancia, el clasismo, el desprecio al liderazgo de las mujeres y los fanatismos se han apoderado de sus directrices. En la actualidad, es un partido donde cualquier diferencia se convierte en antagonismo, donde los personalismos, la ambición y el poder se transformaron en un fin en sí mismo”.

Con esas palabras fue que Pérez renunció al partido donde militó por 25 años. Fue –hasta hoy– la última de las fugas de RN. La crisis en la derecha se acrecentaba, pero era sólo una gota más en un vaso que está por rebalsar. Partió el 19 de diciembre pasado, cuando se formalizó la primera dimisión: Antonio Horvath, senador reelecto por Aysén, renunció a RN tras una década de militancia. Su salida, en todo caso, se veía venir: en lugar de apoyar a los candidatos presidenciales de la derecha, Horvath fue parte activa en la campaña presidencial de Franco Parisi, donde ofició como jefe programático. La decisión tuvo impacto inmediato en el balance de fuerzas al interior del Congreso, ya que implicó que la Alianza quedara con su menor bancada de senadores desde 1990. Tras desafiliarse, Horvath anunció la creación de un nuevo referente junto al senador independiente, Carlos Bianchi.

Poco después, el 7 de enero, los diputados Karla Rubilar, Pedro Browne y Joaquín Godoy comunicaron su salida de RN y lanzaron un nuevo referente en la centroderecha bautizado como Amplitud. La renuncia se hizo oficial el lunes siguiente, cuando los tres fueron juntos a desafiliarse al Servel. A todos ellos se suman también la ex diputada Carmen Ibáñez y el ex asesor presidencial Hernán Larraín Matte, que se desligaron del partido el mismo día que Horvath. Además, según publicó hoy Pulso, la próxima semana podrían sumarse a la lista de renunciados los ministros Rodrigo Hinzpeter (Defensa), Cecilia Pérez (Segpres) y Juan Carlos Jobet (Trabajo). Por su parte, la diputada reelecta por Ñuñoa y Providencia, Marcela Sabat, ha manifestado públicamente sus dudas sobre la posibilidad real de dejar el partido, asegurando que su decisión final dependerá exclusivamente " de la actitud, autocrítica y decisión que adopte la mesa" que encabeza Carlos Larraín.

Otro que ha planteado dudas respecto a su continuidad en RN es el diputado Nicolás Monckeberg. Consultado sobre la renuncia de Lily Pérez, el parlamentario dijo estar de acuerdo en que “todo era una pelea de liderazgo” al interior de la colectividad. Además, señaló que “cuando tienes un partido en que el nivel de conflictividad es alto, cuando toda las disputa se centra en peleas personales, en caudillismos, no hay espacio para el debate de ideas”. Por lo mismo, agregó que se tomará el tiempo que sea necesario para pensar con calma si seguirá o no siendo parte de las filas de RN.

El escenario actual es complejo tanto para RN y su directiva como para la coalición completa de derecha. Expertos consultados por El Mostrador estiman que, a mediano plazo, la fuga de parlamentarios de RN también podría resultar perjudicial para el gremialismo, ya que ahora existe la posibilidad cierta de modificar el binominal y con ello el surgimiento de nuevas alianzas. El proceso podría acorralar a la UDI en la “derecha dura”, perdiendo su calidad de accionista controlador de la Alianza, con su consecuente poder de veto dentro del sistema en su conjunto.

Aunque ha sido uno de los militantes más críticos tanto con la gestión del gobierno de Sebastián Piñera como con su propio partido, el senador electo por Santiago Oriente, Manuel José Ossandón, no se ha mostrado partidario de las renuncias. Por el contrario, preparó un documento que leerá el sábado 18 de enero en el Consejo Nacional del partido, donde además de pedir perdón “no por las críticas en sí, sino por la fuerza y la pasión que puse para intentar enmendar el rumbo de un gobierno que no lograba sintonía con la gente”, plantea mirar hacia el futuro y retomar el ideario de derecha.

Lo que viene dependerá en gran parte de lo que suceda el sábado. En entrevista con La Segunda, Carlos Larraín anunció que descarta adelantar la elección interna para una nueva directiva, la que está programada para mayo de 2014. De la autocrítica que varios están esperando, nada. Según él, “los únicos que están en crisis son los que se fueron”. Cuando el periodista le preguntó sobre los efectos políticos de la fuga de tres diputados y dos senadores, Larraín respondió: “Malo-malo, no tanto para RN como para el sistema de partidos, y peor aún para el futuro institucional de Chile (…) Lo grave es que los parlamentarios salientes le darán sus votos a la izquierda para desbaratar la constitución, que es el consenso cívico nacional, confirmado y requete confirmado”.


Publicado originalmente en CIPER (17/1/2014)

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