jueves, 4 de mayo de 2006

EL PAMPA, EL MÁS TEMIDO PISTOLERO DE LA LEGUA

“PAGABAN 10 MILLONES PARA QUE ME MATARAN, PERO NADIE SE ATREVIÓ”
Por Juan Pablo Figueroa L. y Jorge Rojas G.

Marcelo Magallanes Barahona (33), sindicado como uno de los más peligrosos narcopistoleros de La Legua, lleva seis años encerrado en la Cárcel de Alta Seguridad de Valparaíso. Llegó ahí después de haberse peleado a cuchillazos en Colina 2, donde pagaban $10 millones por su cabeza. Aunque le han llegado a atribuir 13 muertes, está condenado a catorce años por dos homicidios que asegura no haber cometido: el de Julio Díaz Lara y el de Oscar Hugo Espinoza, un joven enano de La Legua. En el primero, su abogado tiene la esperanza de lograr la absolución; en el segundo, ya está rematado. Aunque fue absuelto de un tercer asesinato que se le imputaba, hoy se le investiga por otro: el del narcotraficante del barrio alto, Jorge Lund, de quien sólo se encontró su cabeza en 1998. Magallanes también lo niega.

El “Pampa” –por pampalón–, como le dicen desde que era un chiquillo legüino, no conoce otra vida. Tiene nueves balas en el cuerpo y es un experto en cárceles nacionales y extranjeras. Su familia jura que de “puro bueno” lo involucraron en los asesinatos. Pero cuando estaba en las calles de La Legua y lo nombraban como el pistolero de Manuel Fuentes Cancino, “El Perilla”, el Pampa era el más temido. Hoy, alojado en Valparaíso –donde nos recibió durante su domingo de visitas–, niega haber trabajado con Fuentes y cuenta que en la cárcel terminó su cuarto medio y dio la PSU, y sacó 450 puntos. Y aunque algunos familiares digan que los niños legüinos quieren ser como él, el propio Pampa prefiere que se dediquen a los estudios. Acá, la historia de un pistolero que dice tener el cielo ganado.

-¿Cómo empezaste a delinquir?Fue por la plata, como todos nomás po. Yo tenía 15 años cuando empecé a asaltar y a cogotear a la gente. Pero lo hacía por acá y mi papá, cuando se enteró, se enojó caleta. Me dijo que si quería hacerla que no se lo hiciera a la gente como uno y que mejor me fuera para arriba, a los barrios altos. Si igual me estaba cagando a la gente pobre, así que mejor me fui a meter a una casa de Las Condes. Me metí, llené el auto que tenían guardado adentro con todas las cosas que pude tomar y me fui. Con eso junté plata y me fui a Europa.

-Cuando robabas, ¿sentías remordimiento?
No, para nada. Me sentía la raja. Salía con todas las cuestiones y era súper choro. Así me sentía. Choro.

-Ahora tú eres como un mito, eres lo que muchos niños de La Legua quieren ser…Se cuentan muchas cosas de mí que no son verdaderas. Fueron los diarios los que me metieron preso. Cuando aparecía en la prensa, que fueron como ocho meses, prefería no verme, porque inventaban cosas sobre mí. Yo les digo a los niños que no sean como el “Pampa” y que se dediquen a estudiar.

-También se dice que para una Navidad ibas a salir de viejo pascuero a matar a tus rivales…
Mentira, para Navidad yo prefería estar con mis hijos.

-¿Por qué se crean esa serie de historias en torno a ti?
Porque yo me enfrentaba a los narcos y porque fui el único que lo hizo. Yo no me pegaba balazos de esquina a esquina como lo hacen ahora, matando gente inocente que queda al medio. Yo iba directamente donde los locos con los que tenía problemas y de frente me agarraba con ellos. Querían poder y se creían los que “la llevaban” en La Legua y ahí nadie la puede llevar, entonces yo siempre era un problema para ellos.

-¿El ambiente en La Legua fue siempre igual?
No. Cuando llegó la droga cagó. Si antes éramos puros ladrones; nos dedicábamos a robar y nada más que eso, así que no había problemas entre los que estábamos allá. Pero cuando llegó la droga empezaron los conflictos porque los narcos querían llevarla, querían tener el control de la zona, y eso es algo que antes no pasaba.

-¿Y tú no querías poder, no querías “llevarla”?
No, yo quería vivir tranquilo. Eran ellos quienes me buscaban.

-Pero acá en la cárcel sí la “llevai”…
Uno siempre tiene conocidos en las cárceles. Cuando yo estuve en Colina todos me conocían. Tuve algunos problemas, pero nadie se atrevía a hacerme nada. Sabían que yo iba de frente y si querían hacerme algo, lo iban a hacer por la espalda.

-En Colina tu cabeza tenía precio…
Sí, pero no fue nada. Un preso tuvo problemas conmigo y nos pusimos a pelear. Yo le pegué y en la noche me hicieron un atentado. No sé cómo salí de esa, pero terminé vivo. Esa noche peleamos…

-¿Trabajaste para “El Perilla”?
No. Yo al “Perilla” sólo lo conocía de La Legua, pero nunca anduve con él.

-¿Eres bueno para los combos?
No, para los combos no, pero sí con el cuchillo. Ahí fui yo el que repartí po. Después me mandaron castigado como diez días y cuando salí supe que el hueón le había puesto precio a mi cabeza. Pagaba diez millones para que me mataran, pero nadie se atrevió a matarme. Todos me conocían y sabían como era. Cuando se supo esto, Gendarmería me trasladó acá a Valparaíso, que fue lo más malo para mí porque le queda muy lejos a mi familia para venir a verme y además sale caro. Son ellos los que sufren, uno lo aguanta.

-Eres peligroso…
No, po. Creen que soy peligroso, pero para nada. Yo soy así, como me ven. Todo un caballero. Si perfectamente podría haberles dicho que se vayan a la chucha o haberles pegado un combo y chao, pero los recibí y los estoy escuchando.

-¿Estás enojado porque estamos acá?
No, para nada. Si te digo, yo soy un caballero.

NUEVE BALAZOS

-¿Cuántos homicidios cometiste?
A mi se me cargan más de 13 muertes y yo no he hecho ninguna.

-Hay un proceso donde estás condenado ¿Cómo fue eso?
No cacho. Yo estoy acá metido y no sé nada de lo que pasa afuera. Mi mamá y mi prima Nancy son las que se han movido con eso. Además, el abogado no me ha venido a ver hace seis años. Sólo vino cuando llegué para acá. De repente me manda algunos escritos, algunos documentos, pero no sé nada en verdad de lo que pasa afuera.

-No tienes confianza en tu abogado…
No po, confianza tengo, si igual es mi abogado, pero no ha venido a verme desde que llegué a Valparaíso hace seis años. Me gustaría pedirle que me traslade a Rancagua si es que no sale la libertad, porque así es más fácil para mi familia ir a verme. Les queda mucho más cerca y es mucho más barato. Además, que no me mande más periodistas ni más gente que no conozco, porque como te dije, la prensa te deja preso. Que mejor se dedique a hacer su pega y no a mandar a tanta gente para acá.

-¿Tienes confianza en que vas a salir pronto de acá?
Sí, estoy tranquilo. Si igual entré con tres casos, pero en uno ya me sobreseyeron. Si al Miguel Ángel Garay se lo echaron los hermanos Cano, los sobrinos del “Perilla”, cuando me estaban persiguiendo a balazos como con quince hueones más. Me trataron de meter ahí pero no salió. Me estaba tomando unas chelas y de repente de una esquina aparecieron los locos, y más allá estaba el Miguel Ángel. Yo pensé que me estaban buscando a mí, así que me puse a correr y ellos empezaron a disparar. Pero no me buscaban a mí, sino que a él, y como la gente me vio corriendo pensó que yo le había pegado el balazo.

-¿Y los otros casos?
Ya me cagaron con el caso del “Enano” Espinoza, y filo, ya me cagaron. La mamá de él me la tenía mala y me echó la culpa, pero con el del Julio Díaz no está tan claro que haya sido un balazo mío. Entonces, por ese lado, y si el abogado logra sacarme esa acusación, podría salir libre.

-¿Y qué pasó con el caso de Jorge Lund, el narco del barrio alto que encontraron sólo su cabeza en un canal de regadío en el ’98? A ese caso también te vincularon…
Sí, po. Ahí también me metieron y no tengo nada que ver. Sí yo sólo lo conocía, pero no lo maté. No tengo nada que ver con el asesinato de él.

-Pero ya fuiste condenado por los asesinatos de Oscar Hugo Espinoza y Julio Díaz Lara.
Sí, pero a mí los jueces me inculparon. Ellos conspiraron contra mí y otra gente también lo hizo.

-¿Gente de La Legua?
Si, po, todos ésos con los que me agarré. Puros narcos. Esos locos me tenían mala y nos agarrábamos. No planeábamos las peleas, sólo nos encontrábamos. Dónde fuera que estuviésemos nos agarrábamos a balazos.

-Te pegaron muchos balazos…
Sí po, tengo como nueve en el cuerpo, pero todos por la espalda.

-¡¿Y cómo no te moriste?!
Es que el “Pampa” es duro. Al “Pampa” no lo van a matar por la espalda y si alguien lo quiere hacer no se las va a llevar fácil.

-¿Lloras?
No, nunca. El “Pampa” no llora. Ni cuando mi hermana se murió de un ataque al corazón ni cuando a mi hermano lo mataron unos narcos. Nunca lloré.

“IL PAMPA”

-¿Cuántas pistolas tenías?
Una, con la que me pillaron, la Sig Sauer de nueve milímetros. Con esa pistola yo disparaba siempre, pero lo hacía apartado de la calle. Me iba al campo y tiraba al aire. Después la limpiaba con W-40 y la guardaba. Además iba a un polígono a disparar. Tenía buena “chuntería”. Una vez le molí las patas a balazos a un loco. Yo siempre me enfrentaba a los narcos.

-Entonces también disparaste dentro de La Legua.
Sí po. Hartas veces. Es que tenía que defenderme, si igual había harta gente que me la tenía mala. A cada rato me salían disparando y casi siempre era por la espalda. Si yo iba caminando y los hueones me esperaban en las esquinas, en los autos, en las casas.

-¿Cómo era tu relación con los pacos?No los pescaba. Además, en esa época ni siquiera iban los pacos y cuando iban les pasábamos unas 20 luquitas y no hueveaban más, quedaba todo bien. Ahora es distinto. Está sitiada, llena de pacos y todo por eso de la droga po.

-¿Tú no eres narco?
No, yo no soy narco. Yo consumía “falopa” y me fumaba unos pitos, pero no la vendía.

-Entonces, eras sólo un comprador.
No, tampoco. En La Legua casi todos me conocían y me la regalaban.

-Pero igual tenías enemigos.Sí, mis enemigos son los que me metieron en la cárcel. Son todos los que atestiguaron en mi contra y me cargaron con crímenes que yo no cometí.

-¿Y por qué tantos?
Porque yo era el único que se enfrentaba a los narcos. Yo los hueveaba y a los hueones no les gustaba nada po.

-¿Qué piensas hacer con ellos cuando salgas de la cárcel?
Nada, no les tengo ni odio ni rencor. Yo no vuelvo más a La Legua y si lo hago va a ser de noche, pero sólo a ver a mi mamá. Yo quiero que mi abogado me saque de acá e irme al extranjero de donde nunca debí volver. Además, cuando salga no quiero volver, así que no me conviene irme a meter de nuevo a La Legua.

-¿Qué piensas hacer si logras irte al extranjero?
Robar, yo cacho. Si la pulenta, ¿qué más voy a hacer?

-¿Qué países conoces?
Puta, yo conozco toda Europa. Yo estuve desde Italia hacia arriba. Ahí robábamos con un grupo de chilenos de La Legua y de otras poblaciones, incluso un día fuimos todos juntos a ver a Zamorano, cuando jugaba en el Inter de Milán. Éramos todos de “pobla”.

-¿Y por qué te fuiste de Chile?Por plata. La plata lo hace todo. Acá yo empecé a robar desde los 15 años. Así junté la plata y partí a Italia. Allá era más fácil, además las canas extranjeras son mejores que las chilenas. Yo conocí varias y los locos allá te regalan caleta de cosas. Si hasta el papel confort nunca faltaba.

-¿Hablas inglés o italiano?
Sí po. Italiano. De inglés no cacho nada.

-Dinos algo en italiano…
No. No les voy decir nada. Pero “io parlo il italiano molto bene”. Jajaja.

-Si estabas tan bien, ¿por qué volviste?
Porque la sangre tira y quería volver a mi tierra. Cuando llegué lo hice con plata. Tenía mi auto, mi casa y podía ayudar también a la gente. Una vez un centro de madres quería hacer un viaje y les faltaba plata, así que yo les pasé. Si yo ayudaba a todos allá porque llegué en mejor situación. Volví porque extrañaba La Legua y Chile.

-¿Y tu familia?También. Mi familia es lo único que tengo. Además ellos son los que me vienen a ver. Mi mamá, mi prima y mis hijos vienen una vez al mes.

-¿Tu esposa no viene?
Ya era. Vino los primeros dos años y después no volvió más, pero es mejor que no vuelva.

-¿Y los amigos?Nada. Ninguno vino nunca. Si cuando uno cae acá se alejan todos y se olvidan de uno.

-¿Qué haces para no sentirte tan solo?
Acá tenemos talleres de artesanía y cosas así. Jugamos a la pelota entre nosotros, porque no nos dejan juntarnos con los demás, sólo los del módulo. Acá aprendí a tomar mate y a jugar a la pelota. Antes era súper malo. Además, terminé cuarto medio. Salí con un 5,9 de enseñanza media y di la PSU junto a otros internos. Saqué como 450 puntos, pero igual fue bueno para lo que es acá. Antes leíamos harto, pero ahora no. En ese tiempo me leí el Caballo de Troya y El Padrino. Además como tenemos celdas individuales tengo un televisor y una radio. Me gusta ver las noticias en Chilevisión, los dibujos animados y escuchar a Bob Marley. Tengo un póster de él en la pieza y un tatuaje en el brazo.

-Así que te gusta El Padrino. ¿Te sientes identificado con él?
Jajaja. Cuando estaba en las calles.

-¿Aparte de Bob Marley, qué escuchas?
Harta salsa y merengue. Si me gusta caleta bailar.

-¿Piensas estudiar cuando salgas de la cárcel?
No, quiero puro irme de Chile, para que no me sigan vinculando a otros delitos, porque como ya todos me conocen van a pensar que cada muerto que cae es mío.

-¿Tienes miedo de que cuando salgas alguien te mate por plata?
Yo no le tengo miedo a nadie. El “Pampa” le teme sólo a la muerte y al de “arriba”.

-¿Eres católico?
Sí. Soy bautizado, hice la primera comunión y me casé, pero católico, soy hasta ahí nomás.

-Si eres católico hasta ahí nomás, ¿el “Pampa” se va al cielo o al infierno?
Al cielo y ahí van a salir a recibirme los angelitos.

Publicado originalmente en The Clinic Nº176 (04 de mayo de 2006)

1 comentario:

Lonko dijo...

Excelente entrevista.